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Abú Utmán

El primer chinchillano del que tenemos referencia documental se llamó Abú Utmán. Lo cita el geógrafo Al-Idrisí, cuando describe la Chinchilla de su tiempo. Dice que era conocida por la calidad de sus manufacturas, alfombras y tapices de lana. Pero también por la prudencia y sabiduría de uno de sus hijos, Abú Utmán.

La carretera de Chinchilla

El 21 de noviembre de 1851 era viernes y la Banda de Chinchilla tocó un concierto de celebración. Entonces la Banda subrayaba las grandes ocasiones. Por fin se había conseguido que la carretera pasara por la ciudad. Nada menos.

Don Juan Manuel

Nos contaron que era infante, pero resulta que el infante era su padre Don Manuel. Don Juan Manuel fue más: fue príncipe consorte del reino de Murcia. Heredó de su tío, Alfonso X, al que llamaba El Estrellero, la afición por la literatura. Escribió El libro de los ejemplos, pero también un montón de tratados. En uno de ellos resumió todo lo que se sabía entonces de caza.

El doctor Teigell y las cuevas

El doctor Julio Teigell escribió en septiembre de 1924 un encendido artículo en la revista  Centauro. Se preocupaba, y mucho, por la salud de los chinchillanos. Concretamente por los que vivían en ese momento en las cuevas del Penal. “Al pie del Castillo se acobijan como unas doscientas guaridas humanas que no merecen el nombre de viviendas y sirven de refugio a la clase más modesta de la ciudad. Si entramos en una de esas chozas, no esperemos ver cuarto de baño ni espléndidos dormitorios llenos de luz y de aire.

El título de Fidelísima

Patio del Palacio López de Haro, donde se agasajó a Fernando VII
Fernando VII el Deseado otorgó a Chinchilla el título de Fidelísima el sábado 7 de mayo de 1814, cuando José Muñoz de la Hinojosa, el Corregidor, se puso a sus pies en el palacio López de Haro, en La Plaza de la Mancha, frente al Ayuntamiento. Como las tropas napoleónicas, al marcharse, habían dejado a Chinchilla esquilmada, ejerció de anfitriona doña Juana de Oma, la anciana viuda de José López de Haro.

La muralla sigue donde estaba

En 1848 las autoridades chinchillanas decidieron que quedaran abiertas las puertas de la ciudad*. Suponemos que, hasta ese año, se cerraban de noche y en determinados momentos y determinados días. Muchos vecinos protestaron por considerar que por esas puertas se colarían enfermedades y plagas.

El libro de la Sierra

Foto de Toñi Sánchez Verdejo
Uno de los problemas que ha tenido el Consorcio de la Sierra Procomunal de Albacete y Chinchilla desde su fundación es que la gente campa por sus dominios, pero no sabe a quién pertenecen. Con el ánimo de darse a conocer fuera de los fríos despachos, el Consorcio organizaba cada año un encuentro de escolares. Fletaba un autobús, compraba camisetas y gorras, y los invitaba a merendar en cualquiera de los anchos parajes.

César Borgia

César Borgia por Altobello Melone (Accademia Carrara,Bérgamo)
Cuando César Borgia (1475-1507) ingresó en el Castillo de Chinchilla como prisionero de Fernando El Católico, rondaba los 30 años. Había sido obispo de Pamplona, arzobispo de Valencia y joven cardenal. No en vano era el segundo hijo del Papa Alejandro VI.

La Sierra Procomunal

La Sierra, como la llaman en Chinchilla, ha provisto a la ciudad, desde que se tiene memoria, de esparto, leña y setas. También ha servido para caza y pastoreo y ha albergado sembradíos y colmenas. Los albaceteños, que eran chinchillanos bajados al llano, mantuvieron las costumbres tras emanciparse en 1375.

Antonio Cano Manuel

Retrato de Antonio Cano Manuel que se encuentra en el Museo Arqueológico de Albacete
Antonio Cano Manuel y Rodríguez de Arellana vivió en tiempos revueltos y supo pescar en la corriente. Pescó para Chinchilla, a la que convirtió en capital de provincia en 1821.

La controversia artificial por el escudo



En 1991 Luis Guillermo García Saúco publicó un estudio sobre los escudos municipales de la provincia de Albacete, avalado por el Instituto de Estudios Albacetenses. Prácticamente todos los ayuntamientos adoptaron, de forma oficial u oficiosa, la propuesta. También Chinchilla.

Provincia de Chinchilla

La primera vez que España se dividió en provincias, la nuestra se llamó Chinchilla. Sucedió en el Trienio Liberal, entre 1822 y 1823, y solo duró 578 días. Diputación, Audiencia Territorial y Gobierno estuvieron en Chinchilla desde el 27 de enero.

Historias del Patrón

El 29 de septiembre se celebra la festividad de San Miguel Arcángel, patrono de Chinchilla. Y se celebra en el campo, a unos tres kilómetros del núcleo urbano, en el paraje que conocemos como El Tejar, al que se llega en romería. Fue don Victoriano Navarro el que la recuperó.

Una coronación como Dios manda

Los monárquicos ya no son lo que eran. Las coronaciones de antes sí que eran fiestas. A Carlos IV, el hijo del rey del medallón de la Plaza, estuvieron tres días agasajándolo. No estuvo en persona, pero sí en retrato. Él y su esposa, sobre un dosel, encima de un tablado. Igual no se parecían, pero nadie lo notó. El tablado lo adornaron con balaustres, alfombras y colgaduras. Como la lealtad empieza por el estómago, el regidor perpetuo de la ciudad, don Diego Núñez Robres, invitó a un banquete a la plana mayor del municipio.

Una Virgen Gótica

La figurilla de alabastro a la que Chinchilla rinde culto como patrona, ha recorrido mundo. Y no solo por proceder de las Islas Británicas. Desconocemos qué avatares la desgastaron y rallaron tanto. La cabeza del Niño estuvo desprendida del cuerpo y la pegaron con torpeza. También la cabeza de la propia Virgen debió de estar separada del tronco, al que volvieron a unirla con más tiento.

El retablo y el fuego


Cuentan que la hoguera ardió varios días y que se veía perfectamente desde Albacete. El combustible, entre otros cachivaches, fueron las maderas de la iglesia de Santa María del Salvador. Todas las maderas. Incluidas las del retablo mayor, del que solo se conservan fotografías. Una general y algunos detalles.

San Julián

Si hay un edificio en Chinchilla por donde ha desfilado la historia de la ciudad, es la Ermita de San Julián. Los reconquistadores oyeron misa en la antigua mezquita árabe, pero enseguida la construyeron: un templo mudéjar, con planta de cruz latina y cubiertas de madera, al que llamaron el Salvador o San Salvador, como solía hacerse.

La jura de los fueros



La jura de los fueros de Chinchilla por los Reyes Católicos, que se ha celebrado como un acontecimiento trascendental en la historia de la ciudad, en efecto lo fue, pero porque marcó su declive. Así lo explica y lo documenta Aurelio Pretel en su libro Chinchilla Medieval.

Muy Leal y Noble





Si desde 1422 ostentaba el privilegio de ciudad, no tardó mucho Chinchilla en aumentar su currículo. Solo 34 años después. Había muerto el hermanastro de doña Isabel, que ha pasado a la historia como Enrique IV el Impotente. El mote no era gratuito. No había tenido hijos de su primera mujer, la infanta Blanca de Navarra, y a los nobles no les interesaba que reinase su hija Juana de Castilla, de modo que le buscaron parecido con el favorito Beltrán de la Cueva. Difundieron que el rey le había conminado a procrear con su segunda mujer, Juana de Portugal, para tener descendencia. Por eso la hija ha pasado a la historia como Juana la Beltraneja, aunque nunca ha podido demostrarse que la acusación fuera cierta.

El título de Ciudad



Chinchilla tiene el reconocimiento de ciudad desde el 24 de abril de 1422. Se lo concedió Juan II, el rey de Castilla. En la carta real, dictada en Escalona, se hacen constar los méritos que la hacían merecedora del “título y las preeminencias de ciudad, con la palabra real de que jamás sería entregada a ningún otro señor.” Enumera varios: que era una villa populosa, en la que habría más de mil vecinos; que era muy fuerte, en el doble sentido de que tenía un castillo recio y que sabía defenderlo; también que estaba situada en la frontera de Aragón y de tierra de moros.