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Los Soriano

Escudo de los Soriano
Cambiar de bando en el momento oportuno es una de las habilidades imprescindibles para ser intrigante palaciego. Estamos hartos de verlo en Juego de tronos. Pero la realidad histórica supera a la ficción. El bachiller Gil Sánchez Soriano hubiera podido dar lecciones.

Abú Utmán

El primer chinchillano del que tenemos referencia documental se llamó Abú Utmán. Lo cita el geógrafo Al-Idrisí, cuando describe la Chinchilla de su tiempo. Dice que era conocida por la calidad de sus manufacturas, alfombras y tapices de lana. Pero también por la prudencia y sabiduría de uno de sus hijos, Abú Utmán.

Don Juan Manuel

Nos contaron que era infante, pero resulta que el infante era su padre Don Manuel. Don Juan Manuel fue más: fue príncipe consorte del reino de Murcia. Heredó de su tío, Alfonso X, al que llamaba El Estrellero, la afición por la literatura. Escribió El libro de los ejemplos, pero también un montón de tratados. En uno de ellos resumió todo lo que se sabía entonces de caza.

El político de hace un siglo

Ya decía Aristóteles que había dos clases de políticos: los que buscaban el propio provecho y los que, además de buscar el propio provecho, hacían cosas por la comunidad. No es una novedad la mala imagen de los servidores públicos. Pero conviene contrastar la idea que tenemos ahora con la que podríamos tener hace casi un siglo, en 1924, cuando el promotor de la revista Centauro entrevistaba al entonces alcalde de Chinchilla, don Luis Cano Manuel.

Pepe Dios

El Palacio de Pilatos de aquellas representaciones
Pepe Dios se llamaba Pepe Domingo y regentaba una fonda en la calle Obra Pía. Al llegar la Semana Santa, el apodo cobraba vida. Pepe Domingo encarnaba a Jesús desde el Domingo de Ramos. Subido a un borrico partía de Santo Domingo con rumbo a Santa María del Salvador. Lo escoltaban los Apóstoles y las niñas y niños del pueblo vestidos de hebreos.

Don Victoriano

El 2 de marzo de 2015 nos dejó don Victoriano. Pocas personas pueden ir por ahí presumiendo de ser hijos adoptivos de dos pueblos. Ya serlo de uno es infrecuente. De hecho, cuando el Pleno decidió nombrarlo el 31 de agosto de 2011, hubo que copiar el protocolo de otros municipios porque no existía uno a propósito. Don Victoriano era también hijo adoptivo de Hellín desde 2000.

Unamuno en Chinchilla

No se sabe de qué manera se empapaba Unamuno de aquello que visitaba y veía, dónde encontraba tiempo aquel hombre que, según cuentan los que trataron con él, no se callaba ni debajo del agua. Se acercó a Chinchilla en la mañana del 19 de septiembre de 1932 con unos amigos. Y dejó constancia de su visita en un artículo: Dos lugares, dos ciudades, que publicó, por lo menos y que yo sepa, en dos periódicos y en un libro.

César Borgia

César Borgia por Altobello Melone (Accademia Carrara,Bérgamo)
Cuando César Borgia (1475-1507) ingresó en el Castillo de Chinchilla como prisionero de Fernando El Católico, rondaba los 30 años. Había sido obispo de Pamplona, arzobispo de Valencia y joven cardenal. No en vano era el segundo hijo del Papa Alejandro VI.

Antonio Cano Manuel

Retrato de Antonio Cano Manuel que se encuentra en el Museo Arqueológico de Albacete
Antonio Cano Manuel y Rodríguez de Arellana vivió en tiempos revueltos y supo pescar en la corriente. Pescó para Chinchilla, a la que convirtió en capital de provincia en 1821.

Luis Guillermo García-Saúco

Algunas cosas que sabemos ahora sobre Chinchilla se desconocían antes de la década de los 70. Se había interrumpido en algún momento el trasvase de información de abuelos a nietos. Para saber, había que hurgar en los archivos, sumergir la nariz en los legajos, había que tener curiosidad. Llegó entonces este personaje que tiene algo de antiguo hidalgo castellano, tanto en el apellido como en el aspecto.

La Fábrica de los Muñecos

Antonio Garrigós y Giner
Para los vecinos de Chinchilla, las figuras de Antonio Garrigós eran muñecos y la Cerámica de Pascual Vila la Fábrica de los Muñecos.

San Vicente Ferrer

San Vicente Ferrer (1350-1419), patrono de Valencia, se ordenó dominico en el Convento de Santo Domingo de Chinchilla. Así consta en la Relación Topográfica encargada por Felipe II en 1575: “en este Convento hizo profesión (…) y tomó el hábito”.

Arden las pérdidas

Arde todavía el retablo renacentista que el Maestro Antonio labró para la cabecera de la Iglesia de Santa María del Salvador. Lleva ardiendo desde un día de 1936 en que dos camiones de mozos indignados, dicen que venidos de Almansa, hicieron una saca en la parroquia y le prendieron fuego arriba en Juego de Bolos.

Chinchillanos en la empresa de Indias

Epidemias ha habido siempre. La de ébola está ahí rondándonos. En el siglo XVI no rondaban, pegaban de lleno. Por ejemplo, la peste. En Chinchilla hubo epidemias en 1507, 1558 y 1559. Y cuando no afectaban a los cuerpos, afectaban a las cosechas. Las plagas de langosta provocaban hambrunas. Y estaban las guerras. La de los Comuneros contra el Marquesado diezmaron la ciudad. A veces las guerras eran en otros lugares, pero venían las levas reclutando, como ocurrió en 1569, con destino a Berja.

Juan de Chinchilla

El 10 de agosto de 1511 partieron de Sevilla cinco naves, capitaneadas por Fernando de Magallanes. Su objetivo no era dar la vuelta al mundo, sino llegar hasta las islas de las Especias, las actuales Molucas, cargar y volverse. Entre los 265 tripulantes había un chinchillano, Juan de Chinchilla. Viajaba en la nao San Antonio como sobresaliente.

La experiencia sonora del Claustro

A mitad del concierto de Cantautores, la luna se deslizó por detrás del Cerro de San Cristóbal, detrás de los músicos. Primero solo una rodaja. Luego fue creciendo hasta llenarse. Su visión coronaba el espectáculo. Venía a bendecir el concierto. En el escenario, todo eran abrazos, risas y armonía entre los cantautores. No solo armonía musical, también humana. Y el patio de butacas rebosaba de gente, de aplausos, de comunión con los músicos. Esto es una experiencia mística, me dije.

Apodos con nombre y apellidos




En este mundo mestizo, hasta los términos de ciudad y de pueblo se confunden. Un municipio de 500 habitantes puede ser ciudad y uno más populoso que su capital de provincia seguir siendo pueblo. Propongo otro rasero: donde todavía la gente se conoce por el apodo, son de pueblo, aunque gocen de la distinción de ciudad.

El fantasma de la calle de la Cruz

No está claro cuándo sucedió esta historia. Probablemente cuando a los alcaldes aún les llamaban corregidores y, al caer la noche, no había más luz que la luna. Como mucho, agitaba las sombras un candil. Los amantes aprovechaban para visitar a sus queridas. Se cubrían con un sayo, la versión antigua de las sábanas blancas.

La última defensa del Penal





Cristóbal Ballesteros López cuenta lo que vio desde una de las ventanas del Hospital de San Julián. Tenía doce años y el cocinero del Penal no le dejó salir. Recuerda que llegaron más de treinta hombres armados con fusiles y escopetas. Asegura que entre ellos estaba André Marty, el Carnicero de Albacete, aquel francés bigotudo para el que la vida de un hombre valía 75 céntimos, el precio de un cartucho.

El doctor Daudén




Dori Graz, la archivera del Ayuntamiento, asoma satisfecha con una carpeta. «Mira lo que he encontrado.» Es el expediente del nombramiento de hijo predilecto de Chinchilla al doctor Daudén. Lleva tiempo buscándolo. Cuando nombramos hijo adoptivo a Constantino Romero, sabíamos que una ciudad con tantos años de historia tenía que haber honrado a más hijos insignes. Sabíamos que el doctor Daudén era uno de ellos. Ahora hemos recuperado el nombramiento, firmado por el entonces alcalde accidental del municipio, José Briones López, por acuerdo unánime del pleno municipal, reunido el 9 de septiembre de 1961.